Parir un sueño


¿Quién dice que no se  puede parir un sueño?, te van a tildar de loco, loca  o simplemente fantoche. Pero yo creo que se puede soñar despierto. Despiertos se empezaron las revoluciones, e irónicamente, se venía de un adormecimiento.  Tenes  que  poder parir sueños. Estando despierto es que también podrás ver la realidad, y allí, penosamente, hay muchos cazadores de sueños. Usan una escopeta que cargan con las balas de la frustración e intentarán cazarte con ellas. Lo que no saben es que, en realidad, no hay trabajo más infértil y más engañoso; primero porque los sueños no se pueden morir, y quizás están en el engaño porque no han descubierto que sus sueños no están muertos. A los sueños solo se los puede parir: como hijos que parís, tener que alimentarlos, contenerlos, guiarlos, nutrirlos, procurar que nadie les haga daños. Entre que los crías, vas y venís, van y vienen ellos también. Pero es porque no mueren, simplemente cuando habrás hecho bien el trabajo de criarlos, maduran y se manifiestan, porque cada sueño tiene su tiempo. Y así como los hijos que vuelven a devolverles algo a los padres, vas a ver que tus sueños podrán ocuparse de como vos te ocupaste de ellos.

Cristian Iván Da Silva, “Parir un sueño”.

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