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La casa rota

Hundió con fuerza el rostro aturdido y congestionado contra la almohada al escuchar llegar a su padre que se sentó   a oscuras cerca de su cama sin notar su presencia; inerte, y en realidad todo ausente, su figura, su contorno en la oscuridad era la de un hombre que lo había tenido todo, cuyas pupilas brillaban porque los ojos que las contenían siempre brillaban y tal vez lloraban, tal era el brillo siempre en sus ojos. En ese momento, quien tenía la cabeza reclinada contra la almohada, el hijo, lloraba, tal vez acaso reencarnaba el dolor de una madre. Solo lloraban, padre e hijo, juntos pero distantes, en aquella casa rota de un alma alegre pero errante, queriendo olvidar el recuerdo de la fría oscuridad de un nicho que los separaba, y en el medio, la oscuridad que a ambos separaba era solo el reducto final de una epopeya yacente en la almohada del hijo; y allí ya estaba la derrota, al fin, los dos yacían con los recuerdos hechos cenizas.

Parir un sueño

¿Quién dice que no se   puede parir un sueño?, te van a tildar de loco, loca   o simplemente fantoche. Pero yo creo que se puede soñar despierto. Despiertos se empezaron las revoluciones, e irónicamente, se venía de un adormecimiento.   Tenes   que   poder parir sueños. Estando despierto es que también podrás ver la realidad, y allí, penosamente, hay muchos cazadores de sueños. Usan una escopeta que cargan con las balas de la frustración e intentarán cazarte con ellas. Lo que no saben es que, en realidad, no hay trabajo más infértil y más engañoso; primero porque los sueños no se pueden morir, y quizás están en el engaño porque no han descubierto que sus sueños no están muertos. A los sueños solo se los puede parir: como hijos que parís, tener que alimentarlos, contenerlos, guiarlos, nutrirlos, procurar que nadie les haga daños. Entre que los crías, vas y venís, van y vienen ellos también. Pero es porque no mueren, simplemente cuando habrás hecho bien el trab...

La inclusión como camino

la   construcción de la “diversidad inteligente” Por Cristian Da Silva Inclusión e integración no son sinónimos, aunque muchas veces se los use como tal.   Incluir significa   reconocer la diferencia como un valor, de modo que todo el mundo puede formar parte de algo – la sociedad –   en situación de igualdad. Este reconocimiento de las diferencias individuales nos lleva al reconocimiento de la diversidad. Así, diversidad es reconocimiento de diferencias y valoración de ellas. Semánticamente, incluir e integrar tienen significados muy parecidos, lo que hace que muchas personas utilicen estos verbos indistintamente. Sin embargo, en los movimientos sociales, inclusión e integración representan filosofías totalmente diferentes, aun cuando tengan objetivos aparentemente iguales, o sea, la inserción de las personas con discapacidad en la sociedad, por ejemplo. Debemos empezar a distinguir sobre ello. La sociedad inclusiva se construye sobre la partic...

Los ejes sobre los que Hitler construyó el Nazismo:

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Por Cristian Da silva ”La historia que sigue después es conocida, y sin embargo sus promesas nunca fueron cumplidas”. El autor del siguiente artículo En este artículo surgirán una serie de cuestiones históricas, las que primero surgen de mi interés personal, pero que aun así, y advierto a quien lo lee, habrán de presentarse al espíritu por el interés en la historia y su relación con nuestra cotidianeidad a más de un lector.      El nazismo ha constituido, y constituye, un problema de difícil abordaje, por ello me limitare a enumerar causales que trataré de enmarcar en el análisis de la coyuntura de la posguerra del momento y los rasgos de Hitler como líder político. No es la intención del articulo defender al nazismo ni mucho menos, sino ofrecer cuales fueron   las primeras causas del nazismo en su face inicial. Desde luego irrumpió e influyó en gran parte de la política del S.XX, pero no irrumpió como algo que se arranca de un árbol. Hubo f...

La muerte de un Presidente

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Al cumplirse un nuevo aniversario de aquel 11 de Septiembre de 1973 Por Cristian Iván Da silva Magnicidio pendiente: la historia no   ha saldado la incógnita sobre como realmente murió Salvador Allende. “Una nube negra se eleva desde el palacio en llamas. El presidente Allende muere en su sitio. Los militares matan de a miles por todo Chile. (…) La señora Pinochet declara que el llanto de las madres redimirá al país” [1] . Así, el gran Eduardo Galeano describe de manera funesta lo que   trae el ocaso de cualquier proyecto que reivindique derechos, en aquel chile gobernado por Salvador Allende. Y es que esa noche, según luego declararía la junta que encabezaría Augusto Pinochet [2] , un presidente constitucional no solamente era derrocado, sino que además de la resistencia y el intento por frenar el golpe, se suicidaba de un tiro en el despacho presidencial.     Pues aquel 11 de septiembre de 1973, es   una de las fechas más hondamente...

Carta Abierta: el día despues del rechazo a la Ley IVE

Sé que las siguientes reflexiones no serán compartidas en su mayoría y que, en efecto, muchos me empezaran a refutar con pseudos argumentos devenidos en disquisiones esporádicas. Pero   celebro que así sea, porque aquí y en lo que sostendré, haré primar el sentido de concordia, aun sabiendo que muchos y sin abandonar sus posturas – y está bien que así sea – prefieran las discordias. Pues ésta ha sido el   elemento vehiculizador de mucha personas en estos meses de debate, irónicamente, en una sociedad que cada vez pide consensos. Las consignas hoy por la mañana era la siguiente: “ganamos”. Sostener esto así no más es muy irresponsable cuando no deliberado, porque decir que hemos “ganado” implica decir que hay un “derrotado”. Yo creo que no hemos ganado nada, porque tenemos que empezar a distinguir entre “consciencia militante” y “consciencia ciudadana” . Quiero unir e interpelar a todos bajo una pregunta, ¿Qué consciencia preferimos que esté tranquila? ¿La ciudadana o...